Bueno pues viendo los residuos de lo que quedo en el concurso de ofrendas de la casa de cultura de Tecamachalco, me puse a reflexionar un poco (cosa que no pasa muy seguido), y pues imaginense cuanta gente comerí­a con la comida que le ponemos a los muertitos, es realmente un desperdicio de comida el seguir nuestras tradiciones, creo que debemos conservarlas, pero viendo las necesidades actuales donde mucha gente no tiene que comer, pues ya no le veo mucho caso a hacer esto, solo imaginen la cantidad de ofrendas que se colocaron este año en todo nuestro paí­s, y la cantidad de comida que el dí­a 3 se tiró a la basura. Ahí­ abajo una muestra de lo que se fué a la basura.

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