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AT, Citas o frases

El origen de algunos de los refranes mas conocidos 5

Salir con su domingo siete

Hacer o decir algo disparatado, inesperado, ser un aguafiestas sin proponérselo. En México y otros países hispanoamericanos, alude a la historia de unas brujas que se divertían cantando aquéllo de «lunes, martes y miércoles, tres. Jueves, viernes y sábado, seis». Cuando un testigo del aquelarre de brujas dijo «domingo siete», desató su furia y fue castigado por haber «arruinado» la canción. El mismo cuento aparece, con variantes, en todo el mundo, desde Arabia hasta Irlanda.

Se armó la gorda

Estalló un conflicto que se veía venir, que estaba latiente. La frase alude a un golpe militar que destronó en setiembre de 1868 a la reina Isabel II de España, obligándola a irse a París. Claro que el golpe fue muy anunciado, con varias revueltas de marinos y artilleros, en Cádiz y Madrid. Ante cada revuelta, los humoristas madrileños decían «se va a armar la Gorda». Hasta que realmente se armó. Los militares insistieron en que su golpe era «La Gloriosa», pero popularmente quedó bautizada como La Gorda.

Eres un cornudo

En los países nórdicos de la antigüedad, los gobernadores de las comarcas podían, por su condición de tal, seleccionar a las mujeres con las que deseaban intimar. Cuando esto ocurría, la puerta de la casa donde se encontraba el gobernador con la mujer elegida, era adornada con los cuernos del alce, en señal de su presencia. Si la mujer estaba casada, su marido mostraba felizmente a sus vecinos el adorno, orgulloso por la visita del gobernador a su humilde morada. Y así surgió la popular expresión: «Te pusieron los cuernos» o «Eres un cornudo». Solo que hoy en día genera de todo, menos deseo de jactarse.

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre al Reino de los Cielos

Es una derivación religiosa, aunque relacionada con las vicisitudes de la traducción, explica la existencia de una línea famosa (pero algo desconcertante, si uno lo medita un poco), del Nuevo Testamento. Al parecer, Jesús no quería llevar el símil a un punto tan extremo cuando escogió la palabra kamelos, para dicha frase. Pero San Jerónimo, el traductor del texto se dejó llevar por el mensaje de la «imposibilidad» e interpretó kamelos como camello, cuando, en realidad, en griego kamelos es una soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles. Mucho más coherente.

 

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